Aprender a Perdonar

perdonar

 

Escrito por: Chuchi González

 

Las últimas semanas estuvimos en contacto con las declaraciones fundamentales de negación y aceptación; y hoy vamos a introducirnos en otra tan profunda como las anteriores: “El perdón”.

 

Advertimos que el “Sí y el No” eran declaraciones, actos del habla, que crean un nuevo mundo o modifican el existente, y que al enunciarlos nos compromete socialmente y crean parte de nuestra identidad.

 

Lo mismo sucede con la declaración del “Perdón”. ¿Qué es el perdón? Coloquialmente se entiende como un acto de “liberación” y generalmente se lo vincula con ese que nos hace “daño”; muchas personas se resisten a perdonar porque infieren que en ese acto estarían “aprobando” la injusticia vivida.

Sin embargo, “Perdonar” no implica necesariamente “estar de acuerdo con lo que sucedió” sino por el contrario “aceptar que aconteció”, dejar nuestras energías de resistencia, y decir y decirnos sobre todo a nosotros mismos: “Esto ha pasado, pertenece a mi vida, lo acepto. Dejo de resistir, de creer que no sucedió, de pelearme con lo que debería haber sucedido.

Perdonar es un proceso de liberación pero personal e íntimo, enfocado en nuestro mundo, ¿De qué nos libera? De la carga emocional negativa de la venganza, del resentimiento, del sufrimiento. De todos esos pensamientos que nos boicotean el día a día, que nos cansan, que nos deprimen, que nos ponen de mal humor, y nos hacen vibrar en forma negativa.

Poder “perdonar o perdonarnos” es un viaje hacia la aceptación y sobre todas las cosas, una gran herramienta para desempacar de nuestra mochila emocional las cosas que ya no necesitamos para vivir.

De ningún modo significa que estamos de acuerdo con lo que hizo ese que nos traicionó, mal trató, engaño, mintió; implica que “aceptamos” que ese ser actuó de esa manera particular, que infrinjo en su accionar “sufrimiento, humillación, tristeza” en nuestra vida; pero que “ahí en el pasado dejamos eso que sucedió”; que elegimos soltarlo, que pase, que lo lleve el tiempo; que no deseamos recordarlo día con día, que no tenemos un deseo de “cobrarnos”(VENGANZA) y que la “Injusticia” que hemos padecido también podrá adentrarnos en el conocimiento. Pues desde nuestra experiencia; nosotros podemos elegir como sentirnos con “eso que nos pasó”.

Perdonar es empezar a andar nuestra vida con liviandad de espíritu, eligiendo a cada paso sonreír, vivir apasionadamente y rodearnos de energías que nos abran posibilidades en lugar de las que nos restan poder.

Tal vez para muchas personas, “perdonar” un dolor muy grande, una traición, una infidelidad, una mentira, es casi “inimaginable”; sin embargo vive en ti esa posibilidad. Aunque persistas atado al dolor, el dolor no cesará, no se calmará por el contrario, se revivirá a cada instante; y aquella persona que cometió ese error contigo, seguirá su vida muy a pesar de tu rencor.

Por eso liberarte es tu mejor opción, es una gran oportunidad para reencontrarte en armonía con el universo.

Piensa en todas aquellas situaciones que te generaron dolor, humillación, padecimiento; en todas esas personas que lo provocaron; en todas las acciones que has tomado y hoy te arrepientes; en las omisiones, en las elecciones. Haz una lista. Y luego con una mano en el corazón decídete a vivir en plenitud; di en voz alta: Los perdono y me perdono. Repítelo cada día y frente a cada pensamiento “negativo”. Empieza a purgar tu alma. Te lo mereces.

 

Blog: http://womeninfreedom.blogspot.com

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