Ser mamá te cambia

ser-mama-te-cambiaLo único constante en esta vida es el cambio. Cambiamos de casa, de trabajo, de gustos o actividades sociales. Todo cambia. Pero quizá, el cambio más grande al que puede enfrentarse una mujer, es el de ser mamá. No sólo cambiará tu cuerpo por esos nueve meses de embarazo, no sólo se trata de tener ahora un bebé en casa. Un bebé es una criatura maravillosa capaz de transformar tu vida mucho más de lo que te imaginas.

Quizá resulta difícil comprenderlo para aquellas que no han tenido un bebé, pero no sólo se trata del cambio en el estilo de vida. Desde que tienes a tu niño en brazos te das cuenta de que te has transformado profundamente. Quién sabe cómo o en qué momento fue, pero ya no eres la misma. No sólo cambia nuestro entorno, no sólo se transforman nuestros horarios o nuestra casa se convierte en un verdadero caos, el cambio también se da en nosotras.

Desde el momento mismo en que nuestro bebé se comienza a formar, comienzan a darse transformaciones en el cerebro. Nuestro organismo se adapta para asegurarse de que seremos buenas mamás. Ciertas áreas se desarrollan haciéndonos más empáticas, más pacientes y con un mejor juicio para saber qué es lo que nuestro hijo necesita. Las hormonas se aceleran y hacen cambios drásticos en nuestro humor, la pancita crece a medida que nuestro pequeño se va desarrollando y el lazo emocional se fortalece durante 40 semanas, hasta que llega el ansiado momento de conocer a nuestro bebé.

Tenerlo en los brazos, verlo tan pequeño, tan indefenso, aferrándose sus pequeñas manitas a tus dedos, reduce el dolor y el agotamiento, te hace ver que valió la pena la espera. Probablemente te han dicho que te volverá loca, que te olvides de tener tu casa organizada o de tus ocho horas de sueño. Pero nada de eso importará, porque te das cuenta que el amor que sientes por él, más grande que el amor que pensaste poder llegar a sentir, es mayor que cualquiera de esas preocupaciones.

Tu vida se está transformando, es posible que tengas miedos, es natural, pero encontrarás una fuerza interna que desconocías en ti misma. Cada mamá es diferente y cada bebé se vive de forma distinta, pero la constante es el aprendizaje. Al convertirnos en mamás nos hacemos más sabías, estamos más atentas a cosas que antes pasaban desapercibidas y valoramos más ciertas cosas. No sólo se transforma nuestra vida por las responsabilidades que adquirimos o por el desajuste en nuestros horarios, una nueva visión del mundo se abre ante nosotras.

Cambian tus prioridades, tus sueños y tus preocupaciones. Cambia tu cuerpo, tu casa y tus horarios. Cambia tu forma de relacionarte con tu pareja, con tus amigos y con el mundo. Cambia nuestra percepción de las cosas. Es probable que comencemos a apreciar mejor a nuestras propias madres, porque sin duda, ahora las entendemos mejor.

Ser mamá es un trabajo demandante, especialmente durante los primeros años de vida, pero definitivamente la recompensa de ver a nuestros niños sonreír, lo vale.

 
Dedicado a todas las madres.
Con especial cariño a mi mamá, a mi Titi y a Lilian G. que está a punto de embarcarse en esta aventura.

¿A ti cómo te cambió la vida ser mamá? Deja tus comentarios

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