La influencia del lenguaje corporal

la influencia del lenguaje corporalNuestros gestos, posturas, actitudes y demás no solo comunican, sino que pueden influir en los demás.

Dicen que una imagen vale más que mil palabras y esto también aplica en las conversaciones. Nuestros gestos delatan pensamientos y emociones, nos comunicamos con todo el cuerpo e incluso podemos afectar las reacciones de los otros con el lenguaje corporal –aunque no nos demos cuenta–.

La comunicación es un acto en el que se involucran múltiples factores; el tono de voz, la postura, los gestos y otras señales no verbales, permiten transmitir un mensaje y pueden contradecir nuestras palabras. Leer a los demás es una conducta intrínseca, “estamos genéticamente programados para buscar señales faciales y de conducta y para entender rápidamente su significado”, así lo señala Carol Kinsey Goman, autora del libro La ventaja no verbal.

Aunque de forma consciente no sepamos qué hemos descubierto al ver a nuestro interlocutor, el cerebro ha inferido algo y nos impulsa a reaccionar de cierta forma. La predisposición que tengan los demás hacía nosotros –la primera impresión–, la motivación que pueda transmitir un líder a su gente o el consuelo que el contacto de nuestra mano puede brindar a un amigo triste. De forma involuntaria –o quizá no tanto– utilizamos el cuerpo para entablar un diálogo inconsciente.

Los gestos son parte fundamental de nuestra comunicación y afectan nuestras interacciones incluso si no nos damos cuenta. Carol Kinsey señala, por ejemplo, que un pequeño toque en el hombro cuando necesitamos pedir algo, aumenta la disposición de la otra persona a brindarnos ayuda.

En un estudio realizado con meseras, se pidió a algunas que tocarán ligeramente el brazo del cliente al darle la cuenta y a otras que no lo hicieran. Se encontró que quienes tuvieron contacto recibieron una propina más alta. El contacto físico puede ser una señal de apoyo, generar una conexión o ser muestra de amistad. Pero si dura demasiado tiempo o es imprudente, se percibe como una invasión al espacio personal.

El lenguaje corporal transmite información y puede revelar cómo nos sentimos en realidad. Sin embargo, no conviene desgastarse tratando de averiguar el significado de cada gesto; lo cierto es que la interpretación del lenguaje corporal es falible y mucho dependerá del contexto en que se dio tal o cual gesto.

Lo que sí vale la pena tener en cuenta es que si tratamos de tener un lenguaje corporal más positivo no sólo seremos capaces de dejar una mejor impresión en los demás, sino que podremos influenciar a nuestro propio cerebro para lograr metas y sentirnos mejor.

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