Cómo fomentar un apego seguro

como-fomentar-un-apego-seguroLa relación que desarrollemos con nuestro bebé influirá en su forma de relacionarse con el mundo.

Los patrones de apego se forman en la infancia temprana; el entorno en el que crecimos moldea nuestra forma de ver las relaciones. Nuestro estilo de apego es la guía para nuestras interacciones e influye en la forma en que nos percibimos a nosotros mismos, así como las expectativas que tenemos de los demás. Los primeros años de vida tienen el mayor impacto. Y a menudo sin notarlo, enseñamos a nuestros hijos a desarrollar cierto patrón de apego.

Esta enseñanza inconsciente empieza desde sus primeros meses de vida; aún antes de que el bebé aprenda a expresar sus necesidades verbalmente. El bebé busca seguridad y comodidad, por lo que establece un lazo con su madre o la persona que lo cuida.

De acuerdo con Colby Pearce, psicólogo especializado en desórdenes de apego en niños, el niño busca básicamente tres cosas de su cuidador: que esté cerca, que sea capaz de entender sus emociones y que le dé la confianza de explorar el entorno con la certeza de que están al pendiente de él. La forma en que el niño perciba esa seguridad, influirá en el tipo de apego que desarrollará.

Todos queremos que nuestros hijos sean seguros, bien adaptados socialmente, capaces de confiar, con autoestima sana; que sean autónomos, que se sientan a gusto formando lazos con la gente y no teman pedir ayuda. Queremos que sean seguros para que en su vida adulta tengan relaciones más sanas y sepan lidiar con los problemas. Pero a menudo no sabemos muy bien cómo lograrlo.

No sólo se trata de prestarle atención cuando llora, hay muchas expresiones no verbales con las que el bebé busca interactuar con nosotros y es necesario aprender a interpretarlas. Un estilo de apego seguro se desarrolla a partir de la sensibilidad y respuesta que le mostremos. Sonreírle, jugar con él, hacer contacto visual y darle la libertad de explorar su entorno. También es importante no sobreestimularlos, ser perceptivos para notar cuando el niño necesita espacio.

Un mito extendido es que responder a todas las necesidades de tu bebé lo puede hacer consentido; nada más lejano de la realidad. Lo cierto es que estar ahí le dará la seguridad para ser más independiente, tener mayor confianza y saberse valorado. Los niños que han sido privados de esa atención son los que desarrollan la creencia de que no pueden confiar en los otros porque le abandonarán, dando lugar a estilos de apego inseguros. Los niños necesitan de nuestra atención, cuidado y amor para crecer como personas capaces de relacionarse sanamente.

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