Las madres y la personalidad de sus hijos

las-madres-y-la-personalidad-de-sus-hijosLa primera persona con la que nos relacionamos es con nuestra madre. Desde que estamos en el vientre, ellas son capaces de sentirnos, hablarnos y hacernos sentir su amor. Nuestra relación con nuestra madre es una de las más importantes que tendremos en la vida, no sólo por ser una de nuestras primeras relaciones sociales, sino porque marca nuestra personalidad de por vida.

Los primeros años de vida son determinantes en el desarrollo de la personalidad de un niño, así lo señala el psicoanálisis. Si bien existen factores genéticos y endócrinos que influyen en nuestro carácter y brindan ciertas tendencias, es el entorno el que termina de establecer quiénes y cómo somos. Nuestra relación familiar y especialmente, nuestra relación con nuestra madre durante el primer año, marcará el resto de nuestra vida.

Según diversos estudios, la forma en la que una madre se relaciona con su bebé, está vinculada al comportamiento que presentarán los niños hasta su adolescencia. De esta forma se ha visto que aquellas madres que comparten más tiempo con sus hijos, juegan, hablan con ellos y generan un vínculo estable y consistente, tienen hijos más seguros y con una mejor autoestima.

Un estudio realizado por la Universidad de Chicago en conjunto con la Universidad de Indiana, señala cómo la estimulación recibida durante el primer año de vida, puede determinar algunos de los problemas de comportamiento que tendrán los niños entre los 4 y 13 años.

El estudio, que siguió a 1863 lactantes y sus madres, arrojó, entre otras conclusiones que aquello niños menos caprichosos y con reacciones más predecibles, mostraban un menor riesgo de desarrollar conductas conflictivas tales como ser tramposos o mentirosos. Mientras que aquellos que recibieron la aplicación de ligeros castigos físicos, mostraban una mayor tendencia a tener problemas de conducta más severos posteriormente.

Pero no sólo se trata de la forma en que nos relacionamos, también se trata de lo que ven en nosotros. Los niños son imitadores por naturaleza y aprenderán de aquellos que lo rodean. Todas las personas con las que conviven y el entorno tiene influencia en su desarrollo, pero dado que es con las madres con las que generalmente conviven primero y por más tiempo, su influencia es mayor.

Es necesario que como madres prestemos atención a nuestros hijos, que aprendamos a escucharlos y a fomentar su autoestima y autorrealización. Debemos educar con el ejemplo, ser comprensivos, respetuosos y tolerantes. Las reglas y los límites también serán importantes. Una comunicación adecuada nos ayudará a llevar a nuestros niños a desarrollar una personalidad más segura y asertiva, así como formar adultos más felices.

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