Sembrar un árbol

sembrar-un-arbolLas pequeñas acciones pueden generar un gran cambio, así como una piedrita en un lago puede generar ondas que lleguen a la orilla, todos podemos poner nuestro granito de arena para cuidar de nuestro entorno. Plantar un árbol y hacer lo que podamos para que crezca, puede ser nuestra aportación al mundo.

Los árboles no solo purifican el aire de nuestro entorno, también absorben el CO2 –ayudando a combatir el calentamiento global–, disminuyen la contaminación, amortiguan los ruidos generados por la ciudad, son refugio para animales y les brindan alimento, protegen y enfrían los suelos –lo que favorece la lluvia y refresca el ambiente–, evitan sequías e inundaciones y además de todo este bienestar que brindan, embellecen el lugar en el que están.

Dice un proverbio hindú que “el que antes de su muerte ha plantado un árbol, no ha vivido inútilmente”. Algunos árboles toman mucho tiempo en crecer y requeriremos paciencia para ver nuestro árbol alcanzar nuevas alturas; sin embargo, es una acción que vale la pena no sólo por sus ventajas o por la huella que podemos dejar en el mundo. La parte fácil es cavar un hoyo para colocar la semilla o el árbol, lo que realmente requiere esfuerzo es regarlo, cuidarlo y hacer lo necesario para que crezca. Y la constancia es una lección que podemos tomar de esta experiencia.

Plantar un árbol en familia puede ser una excelente forma de enseñar a nuestros niños sobre la perseverancia, el amor a la naturaleza y puede fortalecer el lazo familiar. En el sentido que queramos buscarlo, lo cierto es que darse a la tarea de sembrar un árbol tiene ventajas.

“El mejor momento para plantar un árbol fue hace veinte años, el segundo mejor momento es hoy.”

Escrito por: Elena Pedrozo

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