¿Demasiado saludable puede ser malo?

demasiado saludable puede ser maloTodo en exceso es malo, incluso la búsqueda de la salud.

Está de moda ser sano. La oferta de productos  orgánicos, vegetarianos u otras opciones “más saludables” va en aumento. Cada vez más per- sonas hacen entrenamiento para correr maratones. Y el deseo de comer sano hace que se preste mayor atención a los ingredientes que contienen los alimen- tos que consumimos. Y es excelente que exista esta preocupación por nuestro bienestar, pero ¿se puede llegar al extremo de ser “demasiado saludable”?

Parece que ahora existe una mayor conciencia de la importancia de cuidar nuestro cuerpo y un ma- yor acceso a la información que nos permite tomar decisiones más sanas. Sin embargo, esta información puede ser excesiva, contradictoria y generar dudas; y ante el deseo de estar sanos, es posible que llegue- mos a extremos obsesivos.

Tener hábitos saludables es importante, pero prestar demasiada atención a cada decisión que tomamos al respecto, puede ser tan peligroso como ignorar nuestra salud por completo. La ortorexia, un térmi- no creado en 1997 por el doctor Steven Bratman, se refiere a un trastorno de alimentación en el que el deseo de comer sano se convierte en obsesión.

Conteo de calorías, revisión de etiquetas, limitar el consu- mo de algunos alimentos y la preocupación constante so- bre lo que nos estamos llevando a la boca. No parece que se trate de malas decisiones para nuestra salud, pero ¿dón- de está la línea? ¿Cuándo se convierte en una enfermedad? 

Estar sanos, en todos los sentidos, es fundamentalmente una cuestión de equilibrio. Un ejemplo de esto es el ejercicio; es necesario para nuestra salud y cuando falta, nuestro sistema cardiovascular, nues- tro metabolismo e incluso nuestro estado de ánimo se ven perjudicados. Pero excedernos, también hace daño. Cuando una persona desarrolla una relación com- pulsiva con el ejercicio y se sobreesfuerza –vigorexia–, perjudica su sistema inmunológico y aumenta el riesgo de que ocurran lesiones.

Estos trastornos dan muestra de la forma en que la bús- queda de una vida más sana, puede llevarnos justo por el camino contrario. Bajas defensas, deficiencias nutricio- nales, fatiga, disminución del apetito sexual, entre otros, son sólo algunas de las consecuencias en personas que se obsesionan con el cuidado de su salud. Pero el problema no está en el deseo de ser más sanos, sino en algo más profundo: el deseo –patológico– de lograr la perfección.

Tomar decisiones sanas es importante, y eso también incluye ser consciente de que lo perfecto no existe y es importante ser flexibles; pues buscar nuestra salud no debe ser tortura, sino un trayecto paso a paso, hacia un mejor estilo de vida.

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