Felicidad: ¿una cuestión de personalidad?

felicidad cuestion de personalidadQuizá todos buscamos llegar al mismo destino: ser felices. Pero el camino no es igual para todos; cada quién marca los pasos hacia su felicidad desde su forma de ser y la visión particular que tiene del mundo. Hay tantas formas de ser felices como personas; y esos rasgos y cualidades que nos hacen únicos nos permiten tener una visión muy propia de felicidad, pero ¿qué tal si estos mismos rasgos son los que nos impiden ser felices?

Se ha estudiado la felicidad desde diversos puntos. Se sabe que hay diversos factores que intervienen; estilo de vida, relaciones personales, salud, trabajo e incluso genética. Podemos suponer que entre mayor bienestar y logros tengamos, seremos más felices; sin embargo, es posible aprender a ser felices estando enfermos, hay personas sin dinero que disfrutan más la vida que muchos que viven rodeados de lujos y más de uno ha notado que una promoción en el trabajo no le ha brindado la felicidad esperada. Y es que con frecuencia no se trata de lo que tenemos o no, sino de la forma en que vemos las cosas.

La personalidad se refiere a ese conjunto de características que nos hacen ser quienes somos; que nos impulsa a reaccionar de determinada forma y, de acuerdo con investigadores de la Universidad de San Diego, algunos de estos rasgos pueden ponernos más cerca o más lejos de alcanzar nuestra felicidad. Específicamente, el estudio llego a la conclusión de que contar con estas 5 características, aumenta la probabilidad de ser más felices:

  • Entusiasmo
  • Poco aislamiento
  • Laboriosidad
  • Compasión
  • Curiosidad intelectual

Pero esto no significa que quienes no cuenten con todas estas cualidades están condenados a no alcanzar la felicidad. Este es sólo un camino al bienestar y existen más cualidades que pueden ayudarnos a ser más felices –como la asertividad o la apertura creativa–, pero no es la única forma.

Lo cierto es que nada está tallado en piedra. Con frecuencia creemos que la personalidad es algo constante e inmutable, que si cambiamos será muy poco e incluso nos justificamos en el “soy así”. Sin embargo, nuestra personalidad se forma solo en parte de rasgos genéticos y lo demás, dependerá de nosotros.

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