Ser bella o ser atractiva

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La Belleza contra el Atractivo: ¿un asunto de semántica?

Por: Vivian Diller*

Desde la muerte de Elizabeth Taylor, se ha hablado mucho acerca de su ilustre carrera y de su fascinante vida personal. Y si bien los tributos en su honor destacaron sus numerosas películas y matrimonios, es justo decir que muchos de nosotras la recordaremos por su exquisita belleza: sus ojos color violeta, su piel satinada y su grueso cabello.

Con la imagen icónica de Taylor en la mente, me interesé en el artículo de Robert Tornambe, "¿Qué es la belleza? La perspectiva de un cirujano plástico." El texto me intrigaba, no sólo por mi propia investigación sobre este tema, sino porque estaba interesada en cómo su punto de vista (como hombre y cirujano) difería del mío (una mujer y psicóloga).

Mi trabajo se centra más en plantear preguntas acerca de nuestra cultura de la belleza, pero me sorprendió gratamente que los dos compartimos una perspectiva similar: el atractivo de una mujer

se basa más en la percepción que de la suma de sus partes. En particular me identifiqué con estas palabras: "Tenemos que dejar de enviar el mensaje equivocado, superficial y poco saludable para nuestras hijas y nietas acerca de la definición de la belleza."

A diferencia de otros que reaccionaron al escrito de doctor Tornambe, yo no tomé partido porque el autor fuera un cirujano plástico. Es evidente que muchos médicos dejan que su brújula moral oriente su práctica, como parecer el caso del doctor Tornambe. Pero también hay cirujanos plásticos que realmente quieren entender a las mujeres y hacer lo correcto para ellas.

Ellos dudan en realizar demasiadas cirugías estéticas a sus pacientes de sexo femenino, y se apartan las jóvenes que vienen por Botox, incluso si sus padres lo aprueban.

Algunos hacen esfuerzos certeros para hablar con sus pacientes acerca de la diferencia entre la fantasía y la realidad – el dolor que sentirán, el costo de los procedimientos (y su mantenimiento) y las expectativas a largo plazo, incluyendo la posible necesidad de cirugía adicional. Lo sé porque algunos de estos médicos han solicitado mi ayuda en la comprensión de las ramificaciones psicológicas de su trabajo.

Ni siquiera me molestó que se tratara de un hombre. Me doy cuenta de que es difícil encontrar cirujanas plásticas (alrededor del 98 por ciento son hombres), y mucho menos una que esté dispuesta a escribir sobre su trabajo. La escasez de mujeres en este campo probablemente refleja los años de entrenamiento que requiere, que posiblemente complique la vida familiar, pero la ambivalencia sobre la realización de procedimientos cosméticos (sobre todo en otras mujeres) también puede tener un papel en ello.

De hecho, aplaudo el artículo reflexivo del Dr. Tornambe sobre un tema del que pocos cirujanos plásticos escriben para el público en general.

Lo que me inquietó fue la palabra "belleza" y la facilidad con que los médicos la utilizan para hablar de cosas muy diferentes, y lo fácil que puede malinterpretarse.

El Dr. Tornambe comenzó su texto diciendo certeramente: "La belleza es la palabra más abusada, más mal entendida y mal definida en el idioma inglés", pero él la utiliza en todo su trabajo, aplicándola a la descripción del su “Cociente de belleza”.  Aunque concuerdo en que la apariencia personal, la salud física y psicológica deben contribuir al bienestar de una mujer, no lo estoy de acuerdo con que estas sean "las tres categorías que definen la belleza de una mujer." Tal vez estoy haciendo un gran escándalo por el uso de una palabra - una cuestión de semántica, algunos podrían decir -, pero si reconocemos que vivimos en una cultura que deja a las mujeres, como el mismo Dr. Tornambe escribe, "llenas de opiniones negativas acerca de sí mismas y obligadas a perseguir una ilusión", creo que los profesionales debemos hacer todo lo posible para cambiar esa experiencia.

Echemos un vistazo a la definición de Webster de la belleza. "Una agradable cualidad física, conjunto de propiedades agradables a los cinco sentidos." En la cultura actual, su significado se ha reducido sobre todo al sentido visual, y a menudo aplicado al aspecto de la juventud. Los sinónimos son hermosura, lindura, belleza, exquisitez y el esplendor. La definición de Webster de la atracción, por el contrario, dice, "Cualidad que despierta el interés y el placer. La capacidad de atraer." Los sinónimos son cautivante, carismático, encantador, etc. ¿Notas algo en esta última que se atribuya directamente a las características físicas o a la juventud?

Claramente, la mayoría de nosotros sabemos que la belleza y el atractivo no son la misma cosa. Las mujeres que aparecen en las portadas de las revistas dicen que no necesariamente se sienten atractivas. Y hay mujeres que son atractivas que nunca serían chicas de portada. Yo sé que esto es cierto, no sólo en el caso de las modelos, bailarinas y actrices de pantalla con las que trabajo en la psicoterapia, sino de las mujeres que entrevisté para mi libro.

Como ves, hay una paradoja belleza que muchos hombres - e incluso algunas mujeres - encuentran difícil de comprender completamente. Los rasgos “perfectos”, características físicas que algunos están dispuestos a obtener pasando por el quirófano, pueden ser “visto” como hermosos, pero aquellos que los tienen no necesariamente lo experimentan como tal. De hecho, cuando el objetivo de ser atractiva se confunde con alcanzar la "belleza", a menudo se crea todo lo contrario: mujeres que se sienten inadecuadas y frustradas porque no pueden llegar a un nivel que es de entrada inalcanzable.

La belleza es una imagen física, rígida y estática. El atractivo es una experiencia psicológica variable, que va de adentro hacia fuera y viceversa. La belleza puede ser hereditaria, hecha con Photoshop u obtenerse quirúrgicamente. El atractivo se desarrolla, evoluciona con el tiempo y puede ser eterna. Una puede ser atractiva para los demás o, simplemente, sentir lo mismo por una misma. La belleza lleva a las mujeres a aspirar a los rasgos físicos asociados con la palabra. El atractivo es una meta alcanzable para aquellos que cuidan de su cuerpo, que disfrutan de sus vidas, que conservan la sensualidad y que saben relacionarse con los demás.

¿Mi sugerencia? Si usted es un cirujano, psicólogo, coach de vida o estilista, habla de atracción en lugar de belleza para fomentar experiencias más positivas en las mujeres que atienden. Como padres debemos enseñarle a nuestras hijas y nietas a entender realmente la diferencia. La belleza es, y siempre será, una palabra asociada con los iconos de la historia - desde Cleopatra hasta la actriz tan famosa que la retrató en cine. Funciona bien como un objetivo para aquellas que compiten en concursos, cuyas profesiones están en la pantalla y en las revistas, cuyas vidas giran en torno a ser admirada y observada principalmente por sus atributos físicos. Como el Dr. Tornambe sugiere: "Debemos educar a nuestros hijos a reconocer que las características físicas por sí solas no hacen que una mujer hermosa."

Sólo tenemos que ver otra artículo en el Huffington Post que apareció en el mismo día que el escrito de Tornambe, titulad, "Madre asegura que inyectará a su hija de 8 años con Botox". Yo pensé: "Ahí está el problema." Una esteticista con licencia estaba usando las mismas herramientas del Dr. Tornambe en su hija para que pudiera convertirla en una belleza. De acuerdo con ese texto, la madre de Kerry estaba obsesionada con que su hija Britney llegara a ser estrella de Hollywood y le estaba dando todas las ventajas desde el principio para alcanzar ese objetivo. Esta historia viene de una fuente dudosa (The Sun), pero cuando se considera que otra fuente más fiable (como el New York Times) debate un tema similar, las adolescentes y la belleza, reconocemos que nuestras niñas - y sus madres – están confundidas y tienen problemas.

Los profesionales que estudian la belleza, como el Dr. Tornambe y yo, tenemos la responsabilidad y la oportunidad de alterar la visión de las generaciones jóvenes sobre lo que significa ser atractivo. Para ello, tenemos que evitar que la belleza física sea equiparada con la experiencia de la atracción. Eso se lo dejamos a quienes la genética natural los ha dotado con las cualidades físicas asociadas con lo que la sociedad considera el "Santo Grial" - perfección, rostro infantil, ojos azules, pelo grueso, dientes rectos, blancos, nariz pequeña, cuerpo delgado, las piernas largas. Dejémoslos que se dediquen a mantener la apariencia juvenil a medida que envejecen. El resto de nosotros necesitamos sentirnos libres de ser atractivos de una forma única y mantener esa experiencia placentera a cualquier edad.

¿Cómo describirías la diferencia entre la belleza y el atractivo?

LibroFaceIt*Vivian Diller es psicóloga, bailarina profesional y modelo. Conocida por sus artículos de belleza, envejecimiento, medios, modelos y bailarinas. Es autora del libro Face It: What Women Really Feel As Their Looks Change una guía psicológica para ayudar a las mujeres a lidiar con sus emociones respecto al cambio en su apariencia.

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