Los tuyos, los míos y los nuestros: familias ensambladas

los tuyos, los mios y los nuestros: familias ensambladasLos cambios alteran nuestra vida, pero esta continúa. Una familia sufre una transformación, pero ahora los padres siguen adelante, es probable que encuentren de nuevo el amor, y eventualmente, quieran comenzar una nueva familia. Las familias ensambladas se definen como aquellas en las que dos adultos forman una nueva familia en la cual, al menos uno de ellos, trae un hijo fruto de una relación anterior y pueden estar precedidas de una separación, divorcio o viudez.

Este tipo de estructura puede sumar una gran cantidad de personas que no necesariamente se encuentran en una misma situación evolutiva. Tal vez uno de los cónyuges era soltero, mientras que el otro tiene hijos de dos matrimonios anteriores. O uno es padre de pequeños de jardín de infantes y el otro de adolescentes en plena rebeldía. Es común que las necesidades individuales no se ajusten entre sí. Para sortear estos problemas lo recomendable es propiciar un diálogo fluido (entre adultos de todos los subgrupos, y entre adultos y niños) y, sobre todo, mucha tolerancia.

La mudanza

Es difícil aceptar que un grupo de personas nuevas ocupen el espacio propio. Por eso se recomienda que las familias ensambladas inicien su convivencia en una casa o departamento nuevo para ambos grupos. El cómo se apropia cada uno del espacio debe ser decidido democráticamente y entre todos. Muchos adultos consideran conveniente juntar a los más chicos en una pieza y a los más grandes en otra. Pero si no se les dio la posibilidad de opinar a ellos mismos es probable que la convivencia no resulte. Si se los deja elegir sentirán que son parte de la familia y que pueden interceder en lo que sucede."

Aceptar a la nueva pareja de mamá o papá

Entre mayor es la edad del hijo, más difícil la adaptación. Un adolescente no considerará a la nueva pareja como un pariente suyo. Pero, siempre y cuando quede claro que esta persona no está intentando reemplazar al familiar que ya no vive en su casa, puede aceptarla como una persona muy importante en su vida.

Para los más pequeños, resulta más sencillo, pues hasta los 3 años de edad, los niños no tienen muchos recuerdos de cómo es vivir con sus propios parientes. Entonces no piensan que si le abren el corazón a una nueva persona estarán engañando a un pariente que ya no vive en la casa. Es importante que el padre que no vive con la nueva familia le explique al niño que querer al padrastro es positivo y no afecta la relación entre ellos.

Los nuevos hermanos

La adaptación depende mucho de qué lugar ocupaban en la antigua familia. Por ejemplo, si con la nueva unión el mayor deja de serlo porque un hermanastro tiene más años, va a ser más difícil que se adapte que si en nuevo grupo de hermanos él sigue siendo el mayor. Es importante también cómo manejen los adultos los tiempos: si luego del divorcio se apuran a casarse y enseguida tienen otro chico van a ser muchos cambios sin el tiempo adecuado. Los chicos necesitan tiempo para aceptar a los otros y para encontrar al rol que van a ocupar en la nueva familia

Lo importante para que esta nueva familia salga adelante y se adapte es el diálogo y la cooperación. Más allá de su estructura, la familia debe proveer amor, cuidados, alimento, educación a sus miembros, como lo hacen las todas familias. Con tiempo y cariño, los miembros entenderán su nueva dinámica y la familia se adaptará.

Por: Graciela Parra Chacón

Fuente: Globedia.com

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