Nos casamos  hace ya casi 16 años, por cierto en el mes de julio. Al mes de casados sorprendí a mi esposo preparando una "cena romántica" que incluía pasta y carne, todo servido en una pequeña mesita y dos bancos pues  no teníamos todavía comedor.

Su independencia es la base de su autoestima

quetienenloshombresenlacabezachicaYo puedo solo. No necesito pedirle a nadie direcciones para llegar. ¿Quién no lo ha vivido? Un hombre y una mujer, extraviados buscando la forma de llegar al lugar convenido. La mujer lista a bajar la ventana del automóvil para preguntarle al primero que vaya pasando. El hombre listo a subir la ventana. De prisa, prefiere no detenerse a preguntar. Ya mero llegamos, asegura. Perdido en su orgullo, el hombre continúa su travesía sin preguntar, seguro de que pronto llegará a su destino. Debe ser por aquí, reafirma. Los hombres no quieren preguntar, no quieren hablar, pueden solos. Y las mujeres no quieren callar. Quieren ayudar.

La mejor anécdota y también la mas triste para mi mejor amiga y yo fue el día de mi boda por el civil en noviembre. Las dos nos empapamos en los preparativos y la fiesta para celebrar sería en mi casa, todo listo, unos meses antes al gimnasio, los tratamientos faciales y capilares, las pruebas de vestido y peinado.

muequitapequeitaMariana se había convertido en la amante de Ernesto, ella estaba divorciada, y poco a poco se fueron involucrando y cuando menos se dieron cuenta ya eran amantes. Mariana, una exitosa profesionista en arquitectura, se sentia muy contenta, su ex-esposo la había abandonado por "la otra", lo curioso es que ahora ella era "la otra". Ernesto era honesto y nunca le habló de dejar a su esposa.

manoraton“No busques, ponte donde hay”, recuerdo el consejo de una tía, al saber que soy una mujer joven, divorciada, profesionista, con un hijo adolescente y sin una pareja. Por algunos momentos, pensé: ¿y dónde hay? No tardé en encontrar la respuesta…pues en la red de la modernidad, Internet. Cuando decidí comenzar mi búsqueda de los diferentes portales, quedé asombrada por la inmensa cantidad de ellos. Unos gratuitos, otros con membresías que ofrecían fáciles pagos en mensualidades. Decidí inscribirme en uno por una módica cantidad, ya que pensé que al haber un pago de por medio, encontraría personas más serias y con un mayor nivel adquisitivo. Elegí el plan más económico de prueba, así, si no encontraba al príncipe azul, no me dolería tanto el bolsillo.